Hay franquicias que envejecen.
Y hay franquicias que esperan el momento correcto para reírse otra vez del sistema.
En 2026, Shawn Wayans vuelve a la gran pantalla como guionista y productor del reinicio de Scary Movie, con estreno programado por Paramount Pictures para el 12 de junio de 2026. Pero la noticia no es solo el regreso de la saga.
Es la reunión.
Después de 18 años, Shawn, Marlon Wayans y Keenen Ivory Wayans vuelven a coincidir creativamente dentro de la franquicia que redefinió la parodia de terror a inicios de los 2000.
El regreso de los arquitectos del caos
La saga original no solo satirizaba el cine de horror. Satirizaba la cultura que lo rodeaba. Su humor era directo, irreverente y sin intención de pedir permiso.
El nuevo reinicio promete recuperar esa energía, pero adaptada a un ecosistema mediático completamente distinto: franquicias interminables, universos compartidos y terror elevado convertido en fenómeno crítico.
Fuentes cercanas a la producción indican que el enfoque será “actual, agresivo y culturalmente consciente”, sin perder el ritmo absurdo que convirtió a la saga en fenómeno global.
Revitalizar la comedia de terror
El género ha cambiado. El público también.
El reto no es repetir la fórmula de hace dos décadas. Es reinterpretarla.
Shawn Wayans asume el rol detrás de cámaras con la intención de modernizar el ADN de la franquicia sin diluirlo. La participación de Keenen Ivory aporta la estructura creativa original, mientras que Marlon añade el instinto performativo que convirtió a la saga en referente generacional.
No se trata de nostalgia.
Se trata de precisión.
12 de junio de 2026: el experimento comienza
Con el respaldo de Paramount Pictures, el reinicio apunta a posicionarse como uno de los estrenos de comedia más relevantes del verano. La expectativa no gira únicamente en torno al regreso de los Wayans, sino a la posibilidad de que la sátira vuelva a tener filo en una industria que hoy se toma demasiado en serio.
Dieciocho años después, los hermanos regresan al lugar que ayudaron a construir.
Y esta vez, el terror no es la película.
Es quedarse fuera del chiste.